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Pánico, horror y muerte provocan una novela de ciencia ficción y un programa radial que queda en la historia de la humanidad.
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El escritor y sociólogo inglés Herbert George Wells, considerado junto a Julio Verne precursor de las novelas de anticipación y ciencia ficción, presenta en su obra "La guerra de los mundos", escrita en 1898, una de las mejores exponentes del tema, que fue llevada al cine en varias ocasiones, siendo la última nada menos que la inspiración real de la película "El día de la independencia".
Para el momento en que escribió esta obra, Wells ya había dado muestra de una imaginación de vanguardia, publicando clásicos como: La maquina de explorar el tiempo, La isla del Doctor Moreau y El hombre invisible.
La llegada del horror.
La novela dividida en 2 libros con un total de 26 capítulos y un epílogo, se inicia con la descripción del planeta Marte y sus decadentes condiciones naturales, que llevan a sus habitantes a invadir nuestro planeta hacia fines del siglo XIX, produciendo pánico, desesperación y muerte en la población mundial, donde "... ya los artículos de los periódicos habían preparado los ánimos para juzgar verosímil el suceso".
El autor invita antes de juzgar rigurosamente el perjuicio que produce la invasión planetaria, a recordar que el Homo Sapiens, "...ha destruido completa y bárbaramente, no solo especies animales...sino razas humanas inferiores" y se pregunta ¿Somos tan grandes apóstoles de la misericordia, que tenemos derecho a quejarnos porque los extraterrestres combatieron con ese mismos espíritu de barbarie?.
La invasión marciana supuso un muy duro golpe para el ser humano, que nunca imaginó tener que enfrentarse, en la realidad, con seres de otros planetas que pudieran ser más inteligentes que él, a pesar que "...la parte intelectual de la humanidad admite que la vida es una incesante lucha por la existencia".
La noche de la enseñanza.
El domingo 30 de octubre de 1938, el actor Orson Welles, de 23 años, la presenta junto a su compañía de actores en una de las periódicas audiciones del Mercury Theatre emitidas por la CBS.
Al comenzar la audición, un boletín noticioso interrumpe un programa musical para anunciar que acaba de avistarse un gigantesco cono luminoso viajando hacia la costa atlántica. Una unidad móvil descubre que se trata de una nave espacial llena de marcianos belicosos que de ahí en adelante, vencen al ejército y avanzaban sin piedad y oposición hacia la ciudad de Nueva York.
Si alguna persona sintonizaba el programa minutos después de su comienzo, no tenía forma de darse cuenta que era una obra radial, siendo eso lo que realmente sucedió.
Millares de personas desesperadas huyeron, produciendo grandes congestionamientos de tránsito, actos de vandalismo, muertes por suicidios o accidentes y otras resignadas al destino llenaron las iglesias. Así durante largas horas, hombres, mujeres y niños deambularon horrorizados, viendo enemigos inexistentes por las calles y los pueblos desde los cuales huían.
Cuando los marcianos fueron finalmente derrotados por las simples bacterias terrestres que abundan en nuestra atmósfera, ya nadie escuchaba el programa de radio.
La cadena radial anunció durante toda la noche que se trataba de un radioteatro, pero días después aún se encontraban sobrevivientes saliendo de sus refugios, con pañuelos atados a sus caras para escapar a los gases extraplanetarios.
De distintos artículos publicados conmemorando los sesenta años del incidente wells, se puede inferir que resultó tan verosímil el radioteatro, no sólo porque incidieron los temores suscitados por el crack económico de 1929 y los fantasmas de la inminente Segunda Guerra Mundial, sino también por la adaptación adecuada de una novela original y una representación radial extrema a través de flashes informativos y con supuestas transmisiones en directo desde el lugar de los hechos, provocando un fenómeno de masas donde se personificaba la llegada de aquellos temores que desde siglos esperaban una oportunidad para apropiarse de nuestros valores y nuestras vidas.
Esta novela escrita a fines del siglo pasado, trae a nuestros días una singular enseñanza, la que en forma cruel y realista demuestra que no sólo es un relato de platillos voladores y de cómo, por una vez la unión hace verdaderamente fuertes a los hombres, sino también porque genera en el informador público una toma de conciencia, con respecto a cual es su verdadera misión, la forma de cumplirla eficiente y responsablemente y el compromiso que adquiere para con la sociedad que integra, vigila y educa.
LUIS PEREZ GOYANES
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