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Mundo News -- REFERENTE: Peinando la muñeca.

Diario La Nación, Domingo 24 de Noviembre de 2002Peinando la MuñecaPor Francisco Javier Díaz

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Untitled Document Diario La Nación, Domingo 24 de Noviembre de 2002
Peinando la Muñeca
Por Francisco Javier Díaz

Hay distintas expresiones que se utilizan para graficar la locura. Yo
siempre digo "chalado", por ejemplo, y no tengo ni la más remota idea de lo
que significa. Los más viejos dicen que alguien está "más loco que una
cabra", pues, según ellos, las cabras del monte son muy locas. "Se te apagó
la tele", "te subiste arriba de la pelota", se decía hasta hace poco cuando
alguien quedaba loquito después de un par de tragos o algún tipo de
alucinógenos. También se decía en su momento estar "rallando la papa", vaya
a saber uno porqué. Pero la última que escuché me encantó por lo gráfica y
por lo pop: "Loco, estai peinando la muñeca". Díganme si no es genial. Evoca
de inmediato las películas donde algún personaje importante enloquece y
termina el filme con una escena donde el loco habla solo, metido con ropa
dentro de una piscina, peinando lentamente una muñeca de juguete.

Bill Clinton hacía cosas así con el léxico. Como sabía de su popularidad
entre los jóvenes profesionales urbanos de Estados Unidos, que probablemente
no le daban muchos votos pero sí puntos en las encuestas, trataba de
hablarles en su lenguaje. Para ello, sus estrategas teledirigían los focus
groups hacia esos estratos e intentaban identificar las palabras o
expresiones típicas que fueran surgiendo. Así, en cosa de semanas, Clinton
aparecía diciendo algo propio del sentido común de estos grupos, logrando
una gran sintonía, o al menos, un cierto grado de simpatía con ellos.
En Chile hemos estado peinando la muñeca las últimas semanas. Alguna locura
colectiva parece que nos agarró con viento de cola, haciendo que la
discusión política se centre en lo banal, en el escándalo, en lo poco
importante o en lo derechamente tonto. Y salvo voces minoritarias, hasta
ahora nadie habla de lo relevante y de lo trascendente. Todo es ahora. Como
salgo del paso. Como me jodo al otro. Como saco una tajadita de todo esto.
El Gobierno ha ido de sorpresa tras sorpresa. Estuvo bien en un primer
momento en esperar ver cómo decantaba el asunto, bajo el alero de la
inmejorable, pero real excusa de que funcionen las instituciones. Pero
algunos han girado más de la cuenta. La verdad sea dicha, se ha notado mucho
interés en lo comunicacional, onda Clinton, más que en tomar medidas de
fondo. Lo importante acá es la administración pública, la reforma del
Estado. Los más capaces en los servicios públicos, las remuneraciones
transparentes. Las estructuras modernas, ágiles, y los funcionarios
innovadores, correctos y bien pagados. Los gerentes públicos, los concursos,
el mérito. Un financiamiento de la política serio y sincero. Poco de eso ha
estado en el discurso. Es cierto, estos temas poco interesan al vulgo, pero
no nos engañemos, pues es allí donde están los problemas.

El Parlamento ha dado pena. ¿En qué momento dejamos de elegir políticos
inteligentes? Salvo un par de excepciones, ¿a qué diputado uno iría a
escuchar a alguna conferencia? ¿A quién le compraría un libro? ¿A cuál se le
podría atribuir la calidad de experto en algún tema de relevancia? Por otro
lado, casi todos han participado del "far west" institucional en términos de
funcionamiento de la política. Todos han recibido millonario financiamiento
de empresas y empresarios, pero pocos hacen un esfuerzo por reglar y
transparentarlo. Y cuando algo pasa, a lo más dicen: "¡¡Pareto y Jiménez: al
rincón!!"

La Concertación también peina la muñeca. Ahora resulta que no se juntan, no
se hablan y más encima, se tratan de echar al agua. ¿Cómo no darse cuenta
que la supervivencia de la coalición es la única posibilidad de que no
gobierne la derecha? Hemos dicho en otras ocasiones: la Concertación no es
si no una comunidad de políticos que desean implementar un determinado
programa de políticas públicas, las que comparten una cierta visión
colectiva de la sociedad por sobre el ideologismo individual del
neoliberalismo. Tampoco da para mucho más. Por tanto, ¿hay alguien que
prefiera que gobierne la derecha antes que esta comunidad?
Dado que no es así, pues entonces que los partidos pongan algo de cada parte
para superar esta crisis que amenaza con marchitar a, por lo menos, un par
de generaciones de policymakers. Y creo que lo central pasa por devolverle
la confianza al gobierno. Porque por ejemplo, sólo con actos de confianza de
esta naturaleza el Presidente no tendrá que nombrar ineptos en algún cargo
público sólo por satisfacer a determinado partido.
Por el bien del gobierno, ojalá pase luego el chaparrón y prime la cordura.
Que las portadas de los diarios las ocupe la Teletón, la "U" campeón, la
Pascua, Año Nuevo, festival de Viña, vacaciones, y que en marzo se comience
una nueva etapa. Una meritocracia popular, democrática, moderna, ágil,
carismática y abierta. Que prime la sensatez y dejen de lado las muñecas.
FJD/

     

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